Marco Macro: Sistema Penitenciario Disuasorio
Como un componente indispensable de contención para proteger el esfuerzo del ciudadano honesto, se propuso un régimen penal severo basado en la disuasión absoluta.
Austeridad e Incomunicación
Celdas sobrias, aislamiento total de las telecomunicaciones y el desmantelamiento radical de cualquier control o jerarquía criminal interna — incluyendo los pranatos[1]. Sin mando paralelo dentro del penal, el Estado recupera la única autoridad que debe existir tras las rejas.
Régimen de Trabajo Obligatorio
Obligar al delincuente a financiar su propio sustento mediante mano de obra industrial o agrícola, eliminando la carga económica para el Estado. Quien delinque trabaja; quien produce no subsidia al que destruye.
Anulación de Estatus
Aplicar una disciplina estricta y uniformidad permanente para erradicar el orgullo delictivo y enviar un mensaje social contundente: el crimen no paga. El penal deja de ser un trofeo y vuelve a ser una consecuencia.[2]
Notas al pie
- [1]«Pranatos» designa a las jefaturas criminales que históricamente han controlado celdas, comercio interno y jerarquías dentro de los penales.
- [2]La «disuasión absoluta» busca que la consecuencia del delito sea tan predecible y desventajosa que dejar de delinuir se convierta en la única decisión racional.